“De vuelta en los zaguanes azules de mi infancia
el tiempo es un exilio más cruel que la distancia”
Joaquín Sabina
Subí al faro a esperar el otoño que venía de la mar… Estaba en silencio contemplando el cielo, poblado de nubes blancas, cuando mis pensamientos me llevaron muy lejos de allí…
En un alto del camino sinuoso, lleno de árboles y campos de lavanda en flor, encontré a mi abuelo, sentado junto a un gran reloj sin tiempo; me miró con sus ojos azules de párpados caídos, tal como aún lo recuerdo y me dijo:
_ Todavía no es la hora m’hija , volvé a tu casa…
_ Pero Nono…_ estiré mis manos, pero él desapareció sin decir más. Sólo dejó el reloj cuyas agujas ahora giraban hacia atrás…



que linda historia Bel...
ResponderEliminarme gusto la idea, es como la neblina rodeando un bello recuerdo...
excelente!